Hace varios años que vivo en esta casa, en este pueblo.. Y me costó bastante darme cuenta de que siempre que pasaba por la esquina de mi calle sentía un olor dulce, quizás demasiado, tanto que al cabo de un tiempo llegue a odiarlo. Cada vez que cruzo la esquina y empieza a llegarme ese olor a flores y golosinas ( porque es eso a lo que huele ) me pongo de mal humor. Nunca eh soportado los olores tan dulces, nunca eh soportado nada que sea tan dulce, ni un perfume, ni un gesto, ni una persona.. nada, en mi opinión el exceso de dulzura, al igual que las flores de mi vecino, están pasados de moda.
Y es que antes, era la falta de tacto y delicadeza lo que yo personalmente criticaba, ahora, como me acostumbre a esa falta, la dulzura se convirtió en algo que no aguanto, asta que aparezca de nuevo supongo..
...LOS RAMOS DE FLORES SE HAN MARCHITADO!